Curso de tarot en Madrid

Curso de tarot en Madrid: en un aula o desde casa

Aula vacía con una mesa larga de madera, barajas, cuadernos abiertos y lápices en cada sitio, iluminada por un ventanal

Quien busca un curso de tarot en Madrid acaba eligiendo entre dos cosas muy distintas: sentarse cada semana en una mesa con otras personas y una baraja delante, o seguir las clases desde casa con la cámara encendida.

Las dos sirven. Lo que cambia es para quién.

El curso presencial

En una clase presencial las cartas pasan de mano en mano. El profesor ve cómo coloca cada alumno la tirada, corrige en el momento si alguien ha puesto el Colgado del revés sin darse cuenta y, sobre todo, obliga a hablar en voz alta. Interpretar delante de otras personas da apuro al principio. Es también lo que más hace avanzar.

En Madrid el inconveniente es el de siempre: el desplazamiento. Una clase de dos horas al otro lado de la ciudad, sumando ida y vuelta en metro, se come la tarde entera. Antes de apuntarte, haz el trayecto un día cualquiera a la hora de la clase. Si te parece pesado en la primera semana, en la octava te lo parecerá más.

Conviene preguntar cuántas personas hay por grupo. Con más de diez o doce, el tiempo para practicar con cada una se reduce mucho.

El curso en línea

La clase por videollamada ahorra el viaje y permite seguir un curso aunque vivas en Alcalá, en Toledo o fuera de España. Muchos cursos dejan la grabación, y eso ayuda a repasar una carta que no quedó clara.

Tiene dos puntos débiles. El primero, que el profesor no ve bien tu mesa: si la tirada está mal colocada, puede pasar la clase entera sin que nadie lo note. El segundo es la constancia. Una clase grabada se deja para mañana con mucha facilidad, y un curso a tu ritmo se puede quedar a medias sin que nadie te pregunte.

Si eliges el formato en línea, busca clases en directo con turnos de práctica, aunque sean pocas. Un curso que solo son vídeos es más bien un libro con imágenes.

Lo que vale para los dos

Pide el temario por escrito antes de pagar. Un temario serio dice qué se ve en cada sesión, cuántas horas dura y con qué baraja se trabaja. En qué debería enseñar un buen temario hay una lista para compararlos.

Pregunta también por la baraja. Hay cursos que la incluyen y otros que piden una concreta. Si vas a comprarla tú, en con qué baraja empezar está la diferencia entre Marsella y Rider-Waite-Smith, y por qué el Thoth suele quedarse para más adelante.

Y desconfía de quien prometa que al acabar podrás «ver el futuro» o vivir de las consultas. Un curso de tarot enseña a leer unas cartas y a contar lo que sugieren. Lo demás ya no depende del curso.

Una clase de prueba

Muchos profesores aceptan que asistas a una sesión antes de apuntarte, o tienen una charla de presentación. Merece la pena pedirla: en una hora se ve si explica con calma, si deja hablar a los alumnos y si el ambiente del grupo es el tuyo. Ese criterio pesa más que la fama del curso.

Antes de apuntarte